1 diciembre, 2011 (Lado B – www.ladobe.com.mx)

José Ángel Aguilar Gil, coordinador nacional de Demysex lamentó que después de firmar la Declaración, Vázquez Mota “le pusieran freno” y rechazara invertirle al proyecto 20 millones de dólares ofrecidos por el Fondo de Población de las Naciones Unidas

En agosto de 2008, Josefina Vázquez Mota, hoy precandidata a la Presidencia de la República, consideraba del interés de México “generar políticas públicas y estrategias para prevenir el VIH/Sida en la región. En especial, a los ministerios de Educación Pública nos interesa analizar acciones dirigidas a jóvenes en etapa de formación escolar. Es un reto enorme para los responsables de la educación y también de la salud. (…) Dejemos atrás los mitos, acudamos a esta conferencia con compromiso, con decisiones y con audacia”.

Esa audacia promovida por la entonces secretaria de Educación Pública se quedó, sin embargo, en puro discurso diplomático.

El VIH es una epidemia que demanda una respuesta multisectorial coordinada y organizada para hacerle frente de forma inmediata y sostenida.*

José Ángel Aguilar Gil, coordinador nacional de la Red Democracia y Sexualidad (Demysex), ha advertido que las autoridades educativas del país han incumplido los compromisos adquiridos por el país en la Declaración Ministerial Prevenir con Educación, pues aunque la educación sexual está presente en escuelas del nivel básico, aún es incompleta, no existen recursos económicos asignados a este tema ni un plan de capacitación para docentes.

La cuestionable declaración de la panista se dio precisamente en el marco de la XVII Conferencia Internacional sobre Sida que se llevó a cabo en la ciudad de México, una reunión inédita a la que acudieron 17 ministros de Salud y 12 de Educación de países de América Latina y El Caribe, y en la que aprobaron la Declaración Ministerial Prevenir con Educación.

“La sexualidad es una dimensión constituyente del ser humano que se expresa durante toda la vida. La niñez y adolescencia son etapas significativas para potenciar el desarrollo de las personas y de los países, por lo que es necesario proporcionar una educación de calidad que incorpore la educación de la sexualidad como derecho humano y como estrategia de calidad de vida actual y futura”.*

La Declaración es una herramienta estratégica para fortalecer los esfuerzos de prevención del VIH en América Latina y El Caribe a través de asegurar el acceso a educación en sexualidad y servicios de salud sexual y reproductiva de calidad e integrales. Además, procura fomentar la igualdad entre toda la gente y combatir la discriminación, incluida la basada en el estado de VIH de las personas, su orientación sexual o identidad de género.

Hay evidencia científica que muestra que la educación integral en sexualidad promueve conductas que reducen los factores de riesgo de transmisión del VIH, pues retrasa el inicio de las relaciones sexuales, reduce la frecuencia de la actividad sexual sin protección, disminuye el número de parejas sexuales, y aumenta el uso de métodos de protección contra el embarazo no deseado y las infecciones de transmisión sexual (ITS).

“Las relaciones desiguales de género y entre grupos de edad, las diferencias socioeconómicas y culturales, y las orientaciones e identidades sexuales individuales, al asociarse con factores de riesgo, propician situaciones que incrementan la vulnerabilidad a la infección por VIH/ITS”.*

Los avances

Ante el escaso apoyo ofrecido desde la Secretaría de Educación Pública federal (SEP), la Secretaría de Salud (SS) y las organizaciones civiles son quienes han recorrido una buena parte del camino para conseguir las metas planteadas en la Declaración Ministerial: reducir en 50 por ciento el número de adolescentes y jóvenes que carecen de cobertura de servicios de salud para atender sus necesidades de salud sexual y reproductiva; y reducir en 75 por ciento el número de escuelas que todavía no han institucionalizado la educación integral en sexualidad.

El avance nacional de la Declaración hasta ahora es de 38.5 por ciento, según dio a conocer Aguilar Gil durante el lanzamiento en Puebla del documento, en donde lamentó que después de firmar la Declaración, Vázquez Mota “le pusieran freno” y rechazara invertirle al proyecto 20 millones de dólares ofrecidos por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) que finalmente destinó a otro programa. La Secretaría de Salud explica, ha asumido parcialmente su responsabilidad, pero la SEP para nada.

La evidencia científica ha demostrado que la educación integral en sexualidad, que incluye medidas de prevención de VIH/ITS – como el uso del condón masculino y femenino en forma correcta y consistente, el acceso a las pruebas de detección y al tratamiento integral de ITS, y la disminución en el número de parejas sexuales – no acelera el inicio de actividad sexual, ni la frecuencia de las relaciones.*

En el caso de Puebla, continuó, “si las escuelas normalistas han trabajado o se han interesado en la capacitación” ha sido por iniciativa propia. El coordinador nacional de Demysex reconoció que si bien ha habido trabajo colaborativo entre y con ambas dependencias no se debe a una consigna federal, sino al compromiso personal de unos cuantos.

En el evento del lanzamiento, realizado en el Salón de Proyecciones del Carolino, estaba Salvador Escalante Gómez, de la SEP –dijo no tener cargo aún- y aseguró que “el secretario” –Luis Maldonado Venegas- estaba muy interesado en el tema. Al respecto, Brahim Zamora, representante en México de la Coalición Mesoamericana para la Educación Integral en Sexualidad, dio a conocer que ya hay un vínculo colaborativo con el área responsable de la salud en la SEP del estado.

La evidencia científica muestra que la educación sexual integral que incluye información sobre diferentes métodos de prevención y fomenta el autocuidado, promueve entre aquellos que aún no han iniciado la actividad sexual la autonomía individual y por tanto la capacidad de los jóvenes para decidir cuándo iniciar la actividad sexual.

* Tomado de la Declaración Ministerial Prevenir con Educación